Un superrobot para limpiar los cascos de los barcos de algas sin arrastrarlos a tierra.
No es todavía un producto comercial, sino un prototipo de alta tecnología destinado a resolver un problema que afecta a todos los barcos. Proteger los cascos de las embarcaciones de las algas y los moluscos que se adhieren a ellos siempre ha sido un desafío. Cuando los barcos eran de madera, existían dos riesgos principales: las algas podían proliferar hasta reducir la maniobrabilidad y la velocidad de la nave; y los moluscos perforadores (por ejemplo Teredo navalis), si se dejaban actuar sin control, podían incluso provocar hundimientos. Para proteger los cascos se utilizaban pez, betún, alquitrán o resinas hidrófugas. Pero el problema no quedó completamente resuelto ni siquiera con el paso a los barcos de metal: un caso extremo podría ser la batalla naval de Tsushima (1905), cuando la flota rusa del Báltico emprendió un agotador viaje por los océanos Atlántico, Índico y Pacífico para enfrentarse a la flota japonesa en el estrecho de Corea. Las causas de la derrota rusa fueron múltiples, y entre ellas estuvo la proliferación de algas en los cascos en aguas tropicales, sin posibilidad de limpiar los barcos en puertos aliados, lo que contribuyó a reducir su rendimiento.
Noticias del Salón Náutico de Venecia
Eliminar este tipo de “parásitos” voluminosos de los cascos no es fácil. Ahora hay una novedad. No es todavía un producto comercial, no se puede comprar, pero ya es un prototipo funcional. Ayer, en el Salón Náutico de Venecia, en el histórico Arsenale, se presentó la primera estación flotante para la limpieza de cascos sin necesidad de sacar la embarcación del agua ni vaciar el dique en el que se encuentra.
El nuevo sistema se llama Anahid y es producido por la empresa Geico, con sede en Cinisello Balsamo (Milán). Se trata de una plataforma avanzada que utiliza inteligencia artificial y robótica para operar directamente en el agua, sin necesidad de varada (es decir, sin tener que sacar el barco a seco). La tecnología Anahid también cuenta con la colaboración de otra empresa italiana, Greensailor, especializada en pinturas antiincrustantes ecológicas. Por ahora está diseñada para limpiar cascos de hasta cuarenta metros de eslora; la idea es realizar pruebas y adaptar el sistema a buques de cualquier tamaño. Si la flota rusa hubiera podido limpiar sus barcos de esta manera antes de la batalla de Tsushima, quizá habría obtenido un mejor resultado.
Artículo original: La Stampa — Robot contra algas e incrustaciones en cascos